El Decreto 811 de 23 de julio de 2021 le dio un aire innovador al sector cannabis en Colombia. Esta norma abrió paso a la elaboración de alimentos y bebidas a base de derivados de cannabis,[1] un renglón económico creciente que representa el 15 % de la proyección total de ventas en Estados Unidos valuada en 27.1 billones de dólares.[2]

Particularmente, tratándose de comestibles a base de cannabidiol (CBD), se estima un crecimiento en el potencial global en 6.56 billones de dólares para 2024.[3] En Canadá, solo por concepto de gomitas con contenidos de CBD, se registraron ventas por 3.4 millones de dólares canadienses (CAD) y por chocolates 2.2 millones CAD,[4] mientras que el mercado de alimentos en Reino Unido en abril de 2021 facturó 690 millones de libras.[5]

No es que antes de la norma ya mencionada no se pudieran elaborar y comercializar alimentos y bebidas, pues regulatoriamente todo estaba dado para posibilitar esta actividad. Con una licencia de cultivo pudo sembrarse cannabis no psicoactivo con fines industriales (categoría dentro de la cual entran los alimentos) y entregar la cosecha para que se elaboraran productos; no obstante, el Ministerio de Salud y Protección Social (MinSalud) le cerró la puerta a este renglón económico aduciendo que las finalidades de la normatividad vigente eran médica y científica,[6] por lo que nunca se produjeron ni comercializaron alimentos.

Ahora bien, pese al cambio normativo de la nueva regulación, el decreto solo habilitó la elaboración de alimentos y bebidas con derivados de cannabis que no superen el límite de fiscalización (actualmente establecido en 0,2 % de tetrahidrocannabinol [THC]), pero los contenidos de otros cannabinoides como el CBD y demás reglas de juego deberán ser desarrolladas por minsalud.[7]

La industria esperaba que en las resoluciones que definirían las particularidades del decreto en asuntos como cupos, pequeños y medianos cultivadores, y exportación de cannabis se dictaran los lineamientos sobre alimentos; sin embargo, publicados los borradores de las resoluciones para comentarios se hicieron algunas precisiones sobre el tema, pero en lo atinente al tema clave, el contenido de CBD en alimentos y bebidas, se mencionó que se fijaría en un reglamento técnico, lo que significa que la comercialización de cualquier producto alimenticio con CBD estaría suspendido en Colombia hasta la expedición de dicho reglamento, lo que puede tardar hasta dos años, situación que pinta más oscura ante el cambio de gobierno.

Paradójicamente, si dicha resolución queda en firme, mientras no se expida el reglamento se podrán elaborar y vender alimentos en territorio colombiano con contenido de THC inferior a 0,2 % pero sin contenido alguno de CBD.

A hoy no se evidencian avances normativos ni la elaboración de reglamento alguno con respecto al contenido de CBD en alimentos y bebidas. En diferentes reuniones el Instituto Colombiano de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) y minsalud han afirmado que se está analizando la evidencia médica, el perfil de seguridad del CBD y los contenidos máximos que del mismo se pueden tolerar.

Frente a este panorama, para lograr una reglamentación rápida y entrar en el mercado competido, la Asociación Colombiana de Industrias de Cannabis (Asocolcanna) impulsó ante los entes gubernamentales una propuesta de reglamento técnico de emergencia;[8] de adoptarse, esta medida permitiría tener un marco regulatorio en menos de seis meses, ya que al ser de urgencia se omiten algunos trámites administrativos ante la Comunidad Andina de Naciones.

Mal haría el país, so pretexto de mayores evidencias sobre la seguridad del CBD, perder la oportunidad de reglamentar un sector económico que está dejando grandes utilidades a nivel mundial. Con referencia al argumento médico se debe decir que, según la Organización Mundial de la Salud, el CBD no tiene evidencia relacionada con problemas de salud pública ni tampoco existe evidencia de abuso o dependencia.[9]

Aunque una de las agencias sanitarias de mayor referencia para Colombia, la Food Drugs Administration (FDA) de Estados Unidos, haga alusión a posibles daños a la salud, no tienen evidencia concluyente sobre el asunto. Aunado a ello, sus alertas son de puertas para fuera, dado que algunos estados en sus jurisdicciones desde hace años comercializan alimentos y bebidas con contenidos de CBD y otros cannabinoides sin que la FDA haya adoptado medidas. En cualquier supermercado de Massachusetts, Colorado, California, entre otros, se encuentran, por citar ejemplos, gomitas, golosinas, chocolates, jugos y energizantes con CBD de venta libre.

No podemos perder la oportunidad de ser uno de los pioneros en América Latina. Ya Ecuador, país con una regulación de cannabis posterior a la colombiana, nos tomó ventaja, a propósito, con un reglamento técnico de emergencia (Resolución ARCSA-DE-002-2021-MAFG) que le permite elaborar y comercializar alimentos y bebidas con contenidos máximos de THC de 0,3 %, y de CBD que no superen el nivel de actividad terapéutica. Valga decir que esta nación no ha reportado ninguna muerte por consumo de estos productos ni afectación alguna a la salud.

Ante la ausencia de evidencia sobre la seguridad de los cannabinoides en alimentos y bebidas un reglamento técnico de emergencia sería útil, porque le permitiría al regulador analizar clínicamente el efecto de estos compuestos en el cuerpo humano y luego adoptar un reglamento permanente de manera informada. Pero si no hay evidencia y tampoco se deja construir se incurrirá en el círculo vicioso del huevo o la gallina, mientras otros países siguen lucrándose y reactivándose económicamente con alimentos y bebidas a base de cannabis.

En ocasiones, los grandes agentes del mercado lograron su posición privilegiada por ser pioneros. No podemos ser más papistas que el Papa. El temor y el purismo no pueden seguir condenando al país a perder el liderazgo en sectores económicos clave.

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[1] Artículo 2.8.11.1.3. Definiciones. Para efectos del presente título se adoptan las siguientes definiciones: 

[…]

  1. Fines industriales: Son los usos distintos a los médicos y científicos; entre ellos, pero sin limitarse a estos, los usos de las fibras, usos hortícolas o para alimentos, bebidas, suplementos dietarios y usos cosméticos del grano, componente vegetal y de los derivados no psicoactivos de cannabis para uso humano y veterinario. En todo caso, los productos para fines industriales deberán ajustarse a la nor­matividad sanitaria específica aplicable y no podrán tener una cantidad de THC (incluidos sus isómeros, sales y formas ácidas) igual o superior al límite de fisca­lización señalado por el Ministerio de Salud y Protección Social. 

[2] BDSA(2021). Growth of Cannabis Edibles Outpaces Industry Growth. Disponible en https://www.preparedfoods.com/articles/125842-bdsa-growth-of-cannabis-edibles-outpaces-industry-growth

[3] PROHIBITON PARTNERS (2020). The impact series: Disrupting Food.

[4] MJBIZDAILY. Sales of Canadian cannabis edibles, extracts fall for first time. Disponible en https://mjbizdaily.com/sales-of-canadian-cannabis-edibles-extracts-fall-for-first-time/

[5] FOOD NAVIGATOR.COM. UK CBD market `the worlds second largest behind US´, association body claims. Disponible en https://www.foodnavigator.com/Article/2021/05/06/UK-CBD-market-the-world-s-second-largest-behind-US-association-body-claims

[6] Frente a la comunicación […] mediante la cual solicita se emita lineamiento jurídico en cuanto a que con la expedición del Decreto 613 de 2017 […] se han suscitado diferentes interpretaciones, conllevando a varios requerimientos frente al uso de cannabis o sus derivados no psicoactivos para la fabricación o elaboración de alimentos […]

[…]

[…] este Ministerio sostiene su línea argumentativa en el sentido de reiterar que para el caso de productos que contengan cannabis o sus derivados, se ha expedido normatividad como la que se ha venido relacionando, tanto por el Legislador como por el Gobierno Nacional, de ahí que considerar más allá de lo previsto en las disposiciones vigentes […] es extralimitar el contenido de la Ley 1787 de 2016 que ha sido claro y delimitado para fines estrictamente médicos y científicos, […]. MINISTERIO DE SALUD Y PROTECCIÓN SOCIAL, DIRECCIÓN JURÍDICA. Concepto sobre uso de cannabis no psicoactivo y sus derivados para la elaboración y fabricación de productos competencia del INVIMA, bajo radicado 201711402390171 de 22 de diciembre de 2017:

[7] Artículo 2°. Periodo de transición. Aplíquense las siguientes disposiciones transitorias: 

[…]

  1. El Ministerio de Salud y Protección Social y el ICA, según sus competencias, reglamentarán los usos para alimentos, bebidas, suplementos dietarios y cos­méticos del grano, componente vegetal y de los derivados no psicoactivos de cannabis para uso humano y veterinario, así como los usos en medicamentos, fitoterapéuticos, homeopáticos y preparaciones magistrales de uso veterinario del cannabis psicoactivo y no psicoactivo. COLOMBIA. PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA. Decreto 811 (de 23 de julio de 2021). por el cual se sustituye el Título 11 de la Parte 8 del Libro 2 del Decreto 780 de 2016, Único Reglamentario del Sector Salud y Protección Social, en relación con el acceso seguro e informado al uso del cannabis y de la planta de cannabis. Año CLVII No. 51.744 Bogotá, D. C., viernes, 23 de julio de 2021 Página 2:

[8] Información obtenida del Boletín de diciembre de Asocolcanna. Disponible en https://asocolcanna.org/comunicados-de-prensa/boletin-asocolcanna-diciembre-2/

Artículo 16.- Las entidades de los Países Miembros sujetas a la presente Decisión podrán, en caso de emergencia, adoptar Reglamentos Técnicos sin atender el plazo al que se refiere el artículo 11. En estos casos, el País Miembro que adopte la medida deberá notificar a la Secretaría General de la Comunidad Andina, dentro de las veinticuatro (24) horas siguientes a su expedición, debiendo ésta a su vez notificar a los demás Países Miembros dentro de las veinticuatro (24) horas siguientes de recibida la notificación. COMUNIDAD ANDINA DE NACIONES. Decisión 562.

[9] World Health Organization. Pre-Review Report Agenda ítem 5.2. «To date, there is no evidence of recreational use of CBD or any public health related problems associated with the use of pure CBD. At present no public health problems (e.g. driving under the influence of drugs cases, comorbidities) have been associated with the use of pure CBD. […] In experimental models of abuse liability, CBD appears to have little effect on conditioned place preference or intracranial self-stimulation. In an animal drug discrimination model CBD failed to substitute for THC. In humans, CBD exhibits no effects indicative of any abuse or dependence potential».